Los sábados 6, 13 y 20 de agosto, a las 6:00 p.m., en la Sala de Proyecciones de la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Áncash 207, Centro de Lima) se realizará el ciclo El nuevo cine de los barrios. Se podrá ver y conversar sobre el cine comunitario en Perú y se tendrá un panorama audiovisual de los barrios en Argentina, Bolivia, Brasil y Colombia. El ingreso es libre.
Durante la primera fecha, 6 de agosto, se desarrollará el tema de las nuevas narrativas cinematográficas en los barrios populares de América Latina. La segunda proyección y conversación será en torno a los nuevos caminos de la circulación audiovisual en el Perú y Latinoamérica. En tanto, la última fecha del ciclo, 20 de agosto, el tema es pedagogías audiovisuales desde el cine comunitario.
Cleiton Echevaste (izquierda) dictó en abril de este año un taller sobre dramaturgia. (Foto: Bereniz Tello)
Del martes 16 al viernes 19 de agosto, de 3:30 a 6:30 p.m., se realizará en la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Áncash 207, Centro Histórico de Lima), el Taller creación teatral colectiva, a cargo del dramaturgo brasileño Cleiton Echeveste. La actividad gratuita está dirigida a docentes del área de Comunicación y Teatro, quienes deberán postular previamente.
Este taller proporcionará a los participantes una comprensión más amplia sobre la potencia del proceso de creación en teatro. A través de ejercicios prácticos y de discusiones se enfocará el desafío del trabajo con diferentes colaboradores. En un proceso que envuelve diferentes visiones y diferentes prácticas, y además agrega profesionales con distintas formaciones, se buscará comprender y ejercitar la presencia y la colaboración sin jerarquía, donde las capacidades y talentos de cada uno puedan se expandir y encontrar convergencias.
Para participar es necesario llenar una ficha de postulación que se deberá solicitar en la puerta principal de la Casa de la Literatura. Las postulaciones se iniciarán del martes 2 hasta el miércoles 10 de agosto, a las 7:00 p.m. La lista de personas seleccionadas se publicará el viernes 12 de agosto. Hay en total 20 vacantes.
Sobre el tallerista
Cleiton Echeveste. Dramaturgo, director de teatro y actor, especialista en teatro para niños. Se graduó en Interpretación Teatral por el Instituto de Artes de la Universidad Federal de Rio Grande Do Sul. Recibió el premio al mejor actor en el 4to. Festival Nacional de Monólogos. Ha trabajado más de 30 espectáculos profesionales, la mayoría de ellas dirigida a niños y jóvenes. Durante el VI Congreso de Literatura Infantil y Juvenil, realizado en la Casa de la Literatura Peruana en abril de 2016, presentó su obra Juvenal, Pita y el velocípedo.
El sábado 6 de agosto, a las 11:00 a.m., en la Sala 10, de la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Áncash 207, Centro Histórico de Lima), se realizará la primera sesión del Club de Lectura Pedagógica, un espacio dirigido a docentes, mediadores de lectura y padres de familia interesados en temáticas sobre el libro, la enseñanza del lenguaje y la literatura, la promoción de la lectura o la literatura infantil y juvenil. La participación es libre sin necesidad de inscribirse previamente.
En la primera sesión se leerá el libro La casa imaginaria: lectura y literatura en la primera infancia de la autora colombiana Yolanda Reyes.
Esta actividad es promovida por la Biblioteca Mario Vargas Llosa de la Casa de la Literatura.
Artistas Elena Valera, Harry Pinedo y Rember Yahuarcani. (Foto: Bereniz Tello)
El sábado 6 de agosto, a las 4:00 p.m., se inaugura el mural “Antiguamente en el monte los animales, plantas y otros seres eran gente”, en el bulevar infantil de la Casa de la Literatura Peruana. Los visitantes podrán ver los mitos de la creación de las naciones Uitoto y Shipibo, recreados por los artistas Rember Yahuarcani, Elena Valera y Harry Pinedo.
Los mitos, que hacen parte de las cosmovisiones amazónicas, invitan a conocer y respetar la existencia de los diferentes mundos en los que habitamos. Nos dicen: “La única diferencia entre las plantas, los animales, los seres invisibles, entre nosotros y otras naturalezas son las formas particulares en que cada uno se manifiesta y se comunica”. De allí parte la importancia de respetarnos entre todos los seres vivos: personas, plantas, animales, tierra, agua…
Respecto a los Uitoto, Yahuarcani apunta “los abuelos de esta nación cuentan que los primeros humanos tuvieron distintas formas: eran hojas, aves, insectos, árboles, peces, lombrices, serpientes, eran rayo, relámpago, lluvia, trueno, etc. El mito para el Uitoto es la verdad, en el mito se encuentran las respuestas del presente, es allí donde nuestros abuelos han recurrido siempre y es allí donde, las nuevas generaciones esperan seguir recurriendo en estos tiempos de veloces cambios.”
En tanto, Pinedo, señala que “el mundo shipibo es el espacio donde viven las plantas, los animales, los astros, las casas, los seres espirituales, los seres de otros espacios, los curanderos, entre otros. La cosmovisión del pueblo shipibo, respecto a su espacio de vida, es cíclica y siempre está relacionada al vivir bien.En nuestros pueblos los abuelos curanderos o sabios nos conectan con las normas de convivencia con la naturaleza, para poder vivir en armonía.”
El mural podrá ser visitado a partir del 6 de agosto de martes a domingo de 10:00 a.m. a 7:00 p.m.
Sobre los artistas
Rember Yahuarcani López, pintor y escritor, de origen Uitoto. Cuenta con numerosas exposiciones individuales y colectivas en Argentina, Brasil, México, Ecuador, Dinamarca, Polonia, Suiza y Perú. Ganador del Primer Concurso Nacional de Literatura Infantil y Juvenil “Carlota Carvallo de Núñez” (2010); y de la Segunda Bienal Intercontinental de Arte Indígena, Ancestral o Milenario, Quito, Ecuador (2008). Ha publicado “El sueño de Buinaima”, “Fidoma y el Bosque de Estrellas” y “La Lluvia y El Verano”, con las editoriales Alfaguara, Arsam y Graph Ediciones, respectivamente.
Harry Pinedo Valera es artista plástico shipibo, integrante de la comunidad de Cantagallo. Su trabajo se nutre de la tradición oral de su pueblo y de las historias que le contaron sus abuelos. Participó en las exposiciones Los ojos de la amazonia,Francia. Arte innovarte San Marcos.¡MIRA! – Artes Visuales Contemporáneo de los pueblos indígenas, Belo Horizonte Brasil. Arguedas Hoy “Indigenista”Galería de arte Pancho Fierro. El universo shipibo, Museo de la Nación. Noche de arte 2010 . Es Autor de ilustraciones del libro Xoke: non joibo siká (Nuestra historia contadas) 2013. Junto Con su madre, Elena Valera, ilustró el libro Churi, de Christian Ayuni, que ganó el Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor en el 2014. Estudia Educación Intercultural Bilingüe en la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
Elena Valera Vásquez es una artista e investigadora shipibo. Su pintura se ha expuesto en el Museo de Arte y la Biblioteca de San Marcos, en la Casa de la Moneda y en la Biblioteca Nacional y en galerías y museos de Ecuador (2002), Alemania (2002), España (2004), Inglaterra (2003), Dinamarca (2007) y Japón (2005). Su trabajo es parte de la colección del Banco Central de Reserva (Perú) y del Museo Silkeborg (Dinamarca). En el 2014 ilustró el libro Churi, de Christian Ayuni, que ganó el Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor
“Maruja no es sólo una representante tan excepcional como imaginaria del sector femenino […] sino que además ella se inscribe en el gran sector de peruanos marginados y oprimidos”, dice Enrique Congrains de su novela. (Foto: Bereniz Tello)
La Biblioteca Mario Vargas Llosa de la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Áncash 207, Centro Histórico de Lima) destaca la novela “No una, sino muchas muertes” de Enrique Congrains Martin.
Por Bruno Ysla Heredia, Biblioteca Mario Vargas Llosa
Entrevistado en abril de 1971 por el crítico y estudioso alemán Wolfgang Luchting, para su libro Escritores peruanos qué piensan, qué dicen, el entonces retirado narrador Enrique Congrains Martin (Lima, 1932-Cochabamba, Bolivia, 2009) dijo sobre su también hasta ese momento única novela, No una, sino muchas muertes(1958):
Con absoluta honestidad puedo afirmar que mi novela no trata ni sobre las barriadas de Lima, ni sobre la delincuencia juvenil, ni sobre el sexo, ni sobre la violencia, ni sobre el lumpen, sino, básicamente, sobre la mujer. Naturalmente, los cinco sub-temas que he mencionado tienen cabida en mi novela, pero no creo que constituyan el tema central […] Al elegir como protagonista de mi novela a un personaje tan conscientemente opuesto a cualquier prototipo o arquetipo que brindara la realidad, lo que yo hacía en el fondo, era tratar de denunciar la situación de la mujer peruana… y al mismo tiempo burlarme de los patrones femeninos convencionales… y al mismo tiempo quería decir, más o menos, “estas son las verdaderas posibilidades de relación de una mujer” o “una mujer debe atreverse a todo, absolutamente a todo”.
Mario Vargas Llosa resaltó esta cualidad en el prólogo de la reedición de 1975, por la editorial española Barral, a la que denominó: Naturaleza vaginal de la sociedad ficticia [en la novela]. No sólo eso, Vargas Llosa también afirmó que, a pesar de los años transcurridos, la novela conservaba su encanto primitivo, de novela salvaje. Otros escritores, como el fallecido recientemente Miguel Gutiérrez no dudaron en elogiar el libro, del que dijo: Nadie que haya leído No una, sino muchas muertes […] olvidará a Maruja, sin duda la primera representación de la mujer en nuestra narrativa con todo su poder. La escritora y activista Rocío Silva Santisteban, a propósito del fallecimiento de Enrique Congrains, también rescató lo esencial del texto: Pero sin duda la novela que marca una época y que describe a uno de los más intensos y extraordinarios personajes femeninos de la literatura peruana es No una, sino muchas muertes.
Enrique Congrains Martin publicó por sí mismo su primer libro en 1954, a los 22 años de edad, el cuentario Lima, hora cero, que inició la vertiente del realismo urbano en nuestra literatura y al que se le dedicó una de las sesiones de nuestro recordado Club de lectura; este libro incluye uno de los cuentos clásicos de la literatura peruana, El niño de junto al cielo; al año siguiente, publicaría otro libro de cuentos, Kikuyo, y, luego, esta novela, su publicación más renombrada, en Argentina en 1958, tras lo que se mantendría en un silencio literario que duró 50 años; aunque no sería un silencio editorial pues en el extranjero editaría libros relacionados a las técnicas de estudio y aprendizaje; en 2008 Congrains sorprendió al mundo literario peruano al publicar una nueva novela, dentro del ámbito de la ciencia ficción, llamada El narrador de historias, a la que seguiría inmediatamente la que sería su última novela, también de ciencia ficción, 999 palabras para el planeta Tierra.
No una, sino muchas muertes fue llevada al cine en 1983 por el director Francisco Lombardi, y guión del poeta José Watanabe y Edgardo Russo, con el título Maruja en el infierno. Congrains Martin, como le contó a Luchting, empezó a escribir esta novela hace 60 años, en 1956 y la publicó en Argentina, por primera vez, dos años después. En 1988, por la celebración de los treinta años de la novela, fue publicada nuevamente por Peisa (ésta es la edición que estará en exhibición) y en el prólogo de la misma Congrains amplió lo que dijo en 1971:
Sin embargo, Maruja no es sólo una representante tan excepcional como imaginaria del sector femenino […] sino que además ella se inscribe en el gran sector de peruanos marginados y oprimidos: Los más desfavorecidos y humillados de todos, aquellos que descienden de los antiguos peruanos […]; los llamados serranos […]; los “provincianos” […]; los campesinos y los comuneros (por subsistir en base a una agricultura rezagada, por hablar quechua y aymara, y por mantener viva una cultura menospreciada); y, desde luego, las propias mujeres (por constituir el sector sobre el cual la sociedad machista ejerce su hegemonía). Es claro que no se trata de categorías excluyentes, porque sobre un quinto de la población puede recaer esta suma de discriminaciones básicas (existen muchísimas más), al pertenecer al sexo femenino, ser campesina o comunera, provinciana, serrana y al transparentar un inocultable ancestro indígena.
Enrique Congrains Martin falleció el 6 de julio de 2009, a pocos meses de la muerte de nuestra poeta, y también, como Congrains, destacada representante de la generación de 1950, Blanca Varela.
Visite la Casa de la Literatura y los diversos espacios y actividades que ella le brinda. Visite también la Biblioteca Mario Vargas Llosa, y lea y viva la obra de Enrique Congrains Martin y la de muchos otros escritores y escritoras. Recuerde nuestro horario: 10:00 a.m. a 7:00 p.m. El ingreso a la Biblioteca, como a todas las actividades de esta Casa, es libre, sólo es necesario mostrar el DNI.
Festival Internacional de Teatro en El Agustino – FITEA 2014. (Foto: Bereniz Tello)
Los días martes 16, miércoles 17, jueves 18, martes 23, miércoles 24 y jueves 25 de agosto, de 11:00 a.m. a 1:00 p.m., en la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Áncash 207, Centro Histórico de Lima), el reconocido historiador y antropólogo Luis Millones Santa Gadea dictará el seminario De la tradición oral al teatro popular. La participación es gratuita previa postulación.
Durante el seminario se discutirá sobre la formación de relatos tradicionales, ceremonias y teatro popular contemporáneo que tiene lugar en las áreas rurales o de escasa urbanización a los largo del país. Asimismo, se abordará la manera en que las formas teatrales reflejan el desarrollo de la sociedad donde tienen lugar, contraponiendo la percepción de los pobladores que hacen la teatralización o mantienen la tradición oral, con el resto del país y los esquemas teóricos que se han desarrollado para interpretar su renovada existencia.
Este seminario está dirigido a estudiantes universitarios de pre o postgrado en las especialidades de Educación, Letras o Ciencias Sociales. La fecha máxima de postulación es el lunes 8 de agosto, al mediodía. La lista de seleccionados se publicará el jueves 11 de agosto en nuestra página web. Hay en total 35 vacantes. Completar el siguiente formulario para postular.
Sobre Luis Millones Santa Gadea
Doctor en Letras e Historia por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Es antropólogo, historiador, investigador y docente universitario, y uno de los mayores expertos sobre etnicidad y religiosidad andina. Entre sus numerosos libros se cuentan Historia y poder en los Andes Centrales (1987), Perú colonial: De Pizarro a Túpac Amaru (1995), Dioses familiares: festivales populares en el Perú contemporáneo (1999), Los mitos y sus tiempos. Creencias y narraciones de Mesoamérica y los Andres (Ceques Editores, 2016), en coautoría con Alfredo López Austin.
El investigador Fernando Rivera (Universidad de Tulane) dictará el seminario. (Foto: Marco Ramírez/Casa de la Literatura)
El miércoles 3 de agosto, 7:00 p.m., en la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Áncash 207, Centro Histórico de Lima), como parte de las actividades de la exposición permanente Intensidad y altura de la literatura peruana, se realizará una visita comentada y charla denominada Violencia política y literatura peruana, cuyo invitado será el investigador literario Fernando Rivera. El ingreso es libre.
Ya desde la década de 1960, con las primeras guerrillas, la violencia política dejó huella en la literatura peruana. La figura del poeta guerrillero Javier Heraud es solo una muestra de la importancia que tuvo el tema para su generación. Con la irrupción de Sendero Luminoso, escritores como Dante Castro, Luis Nieto Degregori o Julio Ortega recogieron el impacto del conflicto en los mismos años en que éste se desataba. En la década inmediatamente posterior a la captura de Abimael Guzmán, muchas voces se sumaron a la tarea de desentrañar la complejidad del proceso, por mencionar solo dos nombres: Mario Vargas Llosa y Óscar Colchado. A partir del siglo XXI, el tema florece aún más, convirtiéndose incluso en una estación obligada en la trayectoria de los más conocidos novelistas peruanos, como Alonso Cueto, Santiago Roncagliolo o Iván Thays. Sobre este proceso disertará el académico y escritor Fernando Rivera, profesor en Tulane University, quien viene preparando un libro de ensayos sobre el tema.
Sobre el invitado:
Fernando Rivera, PhD. Cursó estudios de maestría y doctorado en literatura latinoamericana en la Universidad de Princeton (EE.UU.). Ha sido profesor en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad Nacional Agraria La Molina, y actualmente es profesor asociado en la Universidad de Tulane (EE.UU.). Sus áreas de interés giran en torno a las poéticas y políticas de la novela, la teoría literaria y los estudios culturales. Ha publicado Dar la palabra: ética, política y poética de la escritura en Arguedas (2011), y varios artículos sobre crítica literaria y cultural. Como escritor de ficción obtuvo el primer lugar en el concurso “El cuento de las mil palabras” de la revista Caretas (1992), y ha publicado Barcos de arena (1994) e Invencible como tu figura (2005).
Una exposición de homenaje por los 90 años del nacimiento de Blanca Varela, un nuevo ciclo de cine, un Truequetón de libros infantiles, música, narración oral y más en la agenda de agostode la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Áncash 207, Centro Histórico de Lima). Todas las actividades son de ingreso libre.
Club de Lectura Pedagógica
El sábado 6 de agosto, a las 11:00 a.m., iniciará la primera sesión del Club de Lectura Pedagógica, un espacio de lectura grupal dirigido a docentes y público interesado en el libro y la promoción de la lectura. Se leerá el libro La casa imaginaria: lectura y literatura en la primera infancia de la autora colombiana Yolanda Reyes. Lugar: Sala 10.
El nuevo cine de los barrios
Ciclo de cine dedicado a la producción audiovisual en los barrios de Brasil, Colombia, Argentina, Bolivia y Perú. Luego de cada proyección, habrá un conversatorio con los miembros de los colectivos de cine comunitario que organizan esta muestra de películas de ficción y no ficción. Fechas: sábados 6, 13 y 20 de agosto. Hora: 6:00 p.m. Lugar: Sala de Proyecciones.
Blanca Varela: el universo de la poeta mayor
Presentimiento de la luz. Vida y obra de Blanca Varela es el título de la exposición temporal que conmemora los 90 años del nacimiento de esta gran poeta. A través de fotografías, manuscritos, textos inéditos y videos, el visitante se acercará al mundo literario de esta autora. Inauguración: miércoles 10 de agosto, 7:00 p.m. Sala de Exposición 1.
Truequetón de libros infantiles
Dirigido a niños, familias y personas interesadas por el intercambio de libros infantiles. Se deberá traer obras literarias originales y en buen estado. No se permitirá las transacciones monetarias. El evento se realizará en el Café Literario, el sábado 20 de agosto, desde las 5:00 p.m. hasta las 7:00 p.m.
Poesía cantada: entre España y Latinoamérica
El cantautor Manuel Jiménez ofrecerá un recital con poemas musicalizados de poetas españoles e hispanoamericanos como Antonio Machado, Javier Heraud, César Vallejo, entre otros y de canciones populares cuyas letras se acercan a un concepto poético. Participará también Martín Jiménez con el charango y mandolina. Día: sábado 27 de agosto, a las 7:00 p.m. Auditorio. Cuentacuentos y teatro familiar
Todos los sábados, en doble horario, 3:30 y 4:30 p.m., tendremos las habituales sesiones de narración oral bajo la coordinación de la Asociación Déjame que te Cuente. Además, los domingos, a las 6:00 p.m., tendremos obras de teatro para niños que este mes estará a cargo del colectivo teatral Haciendo Pueblo.
Desde 1982 el poeta Leoncio Bueno vive en Tablada de Lurín, al sur de Lima. En la imagen se observa de fondo sus libros, fotografías y demás objetos personales. (Foto: Nancy Dueñas/Casa de la Literatura Peruana)
Compartimos el testimonio del poeta Leoncio Bueno publicado con motivo de la distinción institucional que recibió de la Casa de la Literatura Peruana en 2016, en reconocimiento a su trayectoria vital e intelectual y a la calidad de su obra literaria. Hoy, viernes 31 de julio de 2026, recordamos sus palabras tras su fallecimiento, ocurrido a los 106 años.
Nunca soñé recibir un premio como el que me otorga la Casa de la Literatura Peruana. Entiendo este gesto como un reconocimiento a mi trayectoria, a una larga vida entregada a la literatura, al sueño de querer ser escritor a pesar de que nunca dejé de ser un peón, un trabajador de pico y lampa. Esta es la consagración de una esperanza nunca soñada. La esperanza es algo subjetivo, más subjetivo que el sueño.
Intentaré resumir mi vida. Nací el 2 de enero de 1920 en un lugar montañoso de la hacienda La Constancia, en el distrito de Chocope, antigua provincia de Trujillo que hoy se denomina Ascope. Mi padre se llamó Wulmar de Leoncio Donasor Bueno Tello, originario de San Marcos, en Cajamarca. Mi madre era una morena muy saludable que se llamaba Sara Barrantes Matos. Mi papá era un trabajador golondrino, es decir, venía de vez en cuando a la hacienda en la época de siembra y cosecha de caña de azúcar. Debido a su condición de domador de caballos, este golondrino se hizo amigo de mi abuelo, conoció a mi madre y se la levantó. Entre gallos y medianoche, se fueron a una zona montaraz, donde se dedicaba a cortar la leña.
Yo nací en esas condiciones. Mi padre no pudo inscribirme, sino hasta un año y meses después de mi nacimiento. De esto me enteré recién cuando tenía 66 años y debía hacer los trámites de mi jubilación. Esto me lo había ocultado mi familia durante toda mi vida. Fui hijo único y al desaparecer mi padre y alzar vuelo —sabe Dios a qué lejanas latitudes—, fui criado por mis abuelos, mi madre y mis tías maternas. Aprendí las primeras letras con mi tía Andrea Barrantes, quien era la sabionda de una familia de nueve hermanos. Después hice el tercero de primaria y eso es todo. Antes de salir de la hacienda Casa Grande, ya conocía a los anarquistas y trabajaba como peoncito en diversos trabajos que había para niños y mujeres, como sembríos, jalada de higuerillas, desbroce, despeje, etcétera.
DE CÓMO ME HICE ESCRITOR
Leoncio Bueno a los 17 años. Archivo personal del escritor.
Con estos antecedentes, ustedes se preguntarán cómo es que me hice escritor. Fue cuando los anarcosindicalistas me dijeron que para ofrecer discursos, realizar arengas y redactar volantes, tenía que aprender a escribir y para aprender a escribir, tenía que leer. Así fue que en la casa de la hacienda Facalá había libros que mi abuela compraba a plazos. Teníamos Las mil y una noches, Flor de Fango (de Vargas Vila) y un libro de poemas de Quevedo. Los anarcosindicalistas nos hacían leer obras como Historia Universal del Proletariado. Veinte siglos de opresión capitalista. Esos eran como los evangelios de la Santa Anarquía.
Entonces, antes que escritor quise ser orador, un hombre de arenga. Mi primer contacto con la poesía se produjo cuando un dirigente anarquista me dijo: “¿Quieres hablar bien? Entonces, tienes que leer mucho y comenzar por la poesía”. La poesía tiene fuerza e impacto. Los primeros poetas que me deslumbraron fueron Homero, Bécquer y César Vallejo con Los Heraldos Negros, un poemario lleno de provincia.
LIMA, LA BELLA
Al cumplir 15 años, le dije a mi mamá que tenía que ir a Lima porque quería ser escritor; en Casa Grande nunca llegaría a serlo. Ella me respondió que era demasiado joven y me aconsejó que espere unos años más. Así fue como me embarqué un 2 de enero de 1939 —el día que cumplí 19 años— y llegué a Lima cinco días después, cargando mis cuadernos llenos de poemas. Ya me creía un hombre de letras en condiciones de despegar en el mundo de la literatura.
Lima era una maravilla para mí. Tenía tranvías, todo era flores, belleza, el río Rímac. Lima era una joya. Una vez instalado, me recomendaron que presente mis poemas al diario La Prensa. Había que averiguar primero quién era el director, pero yo era tan audaz y vehemente que me mandé y fui al periódico para hablar con el director. Cuando este vino y vio mis escritos a mano me dijo: “A ver, páselos a máquina y tráigalos”. Al final no regresé.
Luego fui a Radio Nacional, donde César Miró era director, y recité algunos de mis versos. Al final de la presentación, me aconsejó que publique mis poemas. Me dio una tarjeta dirigida a Jorge Falcón, quien iba a sacar la revista llamada Hora del hombre. Fue así que en 1943 aparecieron mis primeros poemas. En la tarjeta don César Miró le decía a Falcón: “En esos poemas hay algo”. El resto es historia.
LA VIDA OBRERA Y LA LITERATURA
No crean que después de esto el camino fue fácil. Necesitaba trabajar y, aunque quería ser periodista, tuve que volver a utilizar mis manos de peón. Trabajé como obrero y a punta de pico y lampa, construimos lo que se llamó el Hospital del Cáncer, ubicado al frente del Hospital Loayza. Como tenía la firme decisión de ser escritor, recién podía leer en las noches. Antes de hacer el servicio militar, me coloqué en una fábrica de tejidos llamada El Progreso. Luego volví a la fábrica y empecé a militar furiosamente en las lides gremiales.
Mis primeros libros de poemas los escribí en la isla penal El Frontón, luego de haber sido sentenciado a cinco años por instigar contra el Gobierno del general Odría. No fue la primera vez que estuve tras las rejas, pues en 1948 estuve en la Cárcel Central de Varones por haber llamado “sirviente del capitalismo” al entonces presidente Bustamante y Rivero. La prisión me sirvió para recuperar mi antigua vocación literaria. En esos cuatro años de encierro me consolaba dedicándome febrilmente a escribir. Al salir en libertad, gracias a una amnistía, ya tenía mis Cuadernos de un condenado, Al pie del yunque y otros libritos que publiqué posteriormente.
ENTRE LA PLUMA Y LOS FIERROS
En mi época de militancia comunista, conocí al poeta Manuel Moreno Jimeno, a quien considero mi maestro. Iba a su casa para que puliera mis poemas a punta de palos. Recuerdo que me obsequió el libro de Rilke, Cartas a un joven poeta, y me dijo algo que en ese momento no entendí: “Tienes que encontrar tu voz”. Gracias a él, conocí a los poetas Jorge Eduardo Eielson, Javier Sologuren y Sebastián Salazar Bondy. En 1948, con los poetas Rafael Méndez Dorich y Emilio Adolfo Westphalen formamos el Grupo Obrero Marxista. Ese mismo año estuve en prisión y mi vínculo se interrumpió. Cuando salí de la cárcel, el patrón de la fábrica impidió mi regreso y con la indemnización abrí un taller de baterías en Breña, al que bauticé como El Túngar.
En el taller me visitaban poetas y periodistas. Nos pasábamos horas conversando de política y literatura. Allí, el 7 de junio de 1956, fundamos el Grupo Intelectual Primero de Mayo junto con Víctor Mazzi, José Guerra Peñaloza, Eliseo García y Carlos Loayza. Eran tiempos en que se atendía a las inquietudes de la clase obrera, y nos dimos el gusto de llamarnos “intelectuales” cuando éramos unos pichones. Me retiré del grupo en 1968 para dedicarme a la construcción de mi casa en Comas y debido a mi condición de trotskista, la cual nos hacía víctimas de ataques
“LOS REBUZNOS DE LEONCIO ”
¿Qué clase de poesía hago yo? En realidad no hago poemas perfectos como Eielson, como Eguren o como los surrealistas. ¿En qué reside lo que hago? En el punch. Más que en el ego, mi fuerza está en el eros. Me llamaban “un poeta del tercer mundo”. Siempre decían “es un poeta”, pero había un calificativo raro a continuación. Cuando, una vez, a Mirko Lauer le comentaron que iba a salir una antología en la que iba a figurar yo, dijo: “Ah, Leoncio va a contribuir con sus rebuznos”. Y precisamente en mi libro Pastor de truenos había un poema al que le puse “Rebuzno propio”, este les gustó mucho a Carlos Germán Belli y a Arturo Corcuera. “Este poema lo dice todo. Es la partida de un nuevo lenguaje, de un nuevo acierto personal”, me dijeron. Pensé que se estaban burlando. Cuando publiqué el libro, Corcuera me reclamó por no haberle puesto Rebuzno propio. Luego me pidió los originales, los pasó a máquina y los presentó al Premio Nacional de Poesía con el nombre que propuso. Obtuvo una mención honrosa en 1973; luego lo presentó al Premio Casa de las Américas y el libro logró una mención honrosa en1975.
El arenal y los cerros han signado la vida del poeta tanto en Comas como en la Tablada de Lurín, donde vive actualmente. (Foto: Nancy Dueñas/ Casa de la Literatura Peruana).
EL PERIODISTA OBRERO Y EL CINE
Vine de mi tierra con ínfulas de periodista. Cuando formé parte de la FAJ (Federación Aprista Juvenil), sacamos un periódico al que llamamos Senda. Lo hacíamos a mimeógrafo, así es que allí tuve mis primeras lecciones de periodismo. En Lima, comencé a hacer mis prácticas en el periódico del Partido Comunista Democracia y Trabajo. Esto fue en 1943. He sido uno de los fundadores de la Federación de Periodistas del Perú, y además fui elegido secretario departamental de prensa y propaganda del Partido Comunista de Lima.
En 1944 fundamos la revista Cara y Sello con Méndez Dorich y Westphalen. Éramos la parte obrera que trataba los asuntos sociales y sindicales. En 1946 sacamos el semanario Revolución, del cual yo era director.
Leoncio Bueno en el taller Túngar, década del 70. (Archivo personal del autor)
Entre 1971 y 1974 colaboré en la revista Vistazo y en el diario Expreso. A partir de ese año, Guillermo Thorndike me llevó a la revista Oiga, donde el jefe de redacción, el gran Alfonso Reyes Muñante me dijo: “Qué lástima que trabajes en Expreso, porque te daría aquí un puesto de planta”. Le respondí que solamente era colaborador y que podía aceptar su propuesta. Y me quedé hasta fin de año, cuando la revista fue clausurada por Velasco. En 1975 fundamos la revista Marka con Jorge Flores Lama y Eduardo Ferrand. También fue clausurada. Participé en pequeñas revistas hasta 1980, cuando fundamos El Diario de Marka. Luego pasé a los diarios El Nacional, La República y El Popular, de donde me retiré en 1988.
También hice cine. En 1981 formé parte del elenco de la película Fitzcarraldo, del cineasta alemán Werner Herzog. Hice de carcelero y actué junto con Claudia Cardinale y Klaus Kinski. En 1984, con Rodolfo Pereira hicimos Memorias de un chofer de taxi, una serie de cortometrajes sobre un taxista lechucero.
MIS DÍAS EN TABLADA DE LURÍN
Desde hace 36 años vivo en Tablada de Lurín junto con mi esposa, Blanca Rojas. Trato de hacer este lugar agradable con flores y árboles. Tengo 10 hijos, 8 nietos y 3 bisnietos. Algunos viven en Europa, otros en Lima. En mi trabajo intelectual, me ayuda mi hija Gladys, quien es muy inteligente e ingeniosa. Ella es mi secretaria, se encarga de transcribir mis trabajos literarios y me apoya en la elaboración artesanal de mis libros.
Tengo mucho material manuscrito. Llevo un diario de mis sentimientos y de mis pensamientos. Escribo todos los días. Escucho los noticieros radiales desde las seis de la mañana, que es la hora en que estoy despierto. En las tardes, escribo y escucho música criolla y del recuerdo. Por la noche, veo los noticieros y con mi esposa vemos películas y series hasta las doce de la noche, hora en que leo hasta que me da sueño. No es raro que me despierte en la madrugada, duermo poco a veces. Entonces, agarro mis cuadernos y escribo. También escucho música clásica en radio Filarmonía y veo los programas culturales en Canal 7.
LA FUERZA DE LA POESÍA
Mi poesía revela lo que soy. Soy un hombre de tercer mundo. Soy un hombre que trata de exponer su cólera, su inconformidad con el mundo, su civilización y su propia especie, que destruye no solo para sobrevivir, sino para ejercer la dominación y el enriquecimiento desmesurado de una minoría impuesta.
Debo confesar que no me siento poeta. Ser poeta es una metáfora que han creado los griegos. Solo diez años después de que estés muerto se sabrá si en realidad eres poeta. Si después de esos años se acuerdan de ti, te lloran y te recitan, entonces, sí eres poeta. Cuando me dicen “poeta” me siento vivo, siento que aún no me he muerto. Sé que falta poco para eso y aunque no sabré si después de diez años de dejar este mundo me leerán, confío en que siquiera uno de mis poemas será recitado. Este premio que me otorga la Casa de la Literatura Peruana a lo mejor ayude a que ello ocurra.
Retrato de Blanca Varela captado por Mariella Agois en la década de 1970.
Coincidiendo con el día en que cumpliría 90 años de edad, el miércoles 10 de agosto, se inauguró en la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Áncash 207, Centro Histórico de Lima), la exposición Presentimiento de la luz. Vida y obra de Blanca Varela, la cual propone un acercamiento al universo literario de la poeta mayor de nuestras letras. El ingreso es libre.
La muestra, cuyo título ha sido tomado del poema “Del orden de las cosas” del libro Luz de día (1963), propone un recorrido por los principales rasgos de su obra poética: la materialidad, lo plástico, el cuerpo, el cuestionamiento sobre la existencia y lo humano.
La trayectoria intelectual y poética de Blanca Varela se vincula a los más profundos cambios del siglo XX, tales como la independencia de la mujer, la revalorización de la propia tradición cultural y la modernidad artística.
Las cinco zonas de la exposición
La exposición se organiza en cinco zonas: Una música futura, corresponde al periodo de formación de la Generación del 50, la relación entre los jóvenes escritores Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson y los escritores José María Arguedas y Emilio Adolfo Westphalen en torno a la Peña Pancho Fierro y a la Universidad San Marcos. El orden de las cosas, zona dedicada al descubrimiento de lo latinoamericano y lo peruano y la influencia del existencialismo durante su estadía en Francia con Fernando de Szyszlo. Ejercicios materiales, espacio en donde se despliega su proceso de creación poética, se encontrarán mecanografiados y manuscritos, versiones corregidas de sus poemas y documentos inéditos. Todas las primaveras que inventas, presenta su poesía vinculada a la experiencia de ser madre y se aborda su biografía a partir del testimonio de su familia. El gran aire de las palabras, presenta su labor intelectual a través de la crítica cultural y su labor editorial.
Entre las piezas de exhibición se destacan decenas de fotografías originales, cartas, manuscritos, mecanografiados y textos inéditos del archivo de la poeta, nunca antes expuestos. Además, se exhibirán dos videos con entrevistas a la familia de la poeta y a escritores amigos de la poeta como Alonso Ruiz Rosas, Mirko Lauer, Carmen Ollé, Ana María Gazzolo, Giovanna Pollarolo, entre otros. También se cuenta con la participación del fotógrafo Herman Schwarz y las fotógrafas Mariella Agois, Alicia Benavides y una instalación inspirada en el poema “Currículum Vitae” de la artista Margarita Velasco.
Además, se ha publicado una edición no venal de El falso teclado, último poemario escrito por Blanca Varela y que hasta ahora no había sido publicado de manera autónoma. Este libro de 36 páginas se obsequiará a los visitantes de la muestra.
La muestra es posible gracias al apoyo de la familia de Blanca Varela que ha cedido el archivo para su investigación y exposición. La curaduría está a cargo del historiador del arte Daniel Contreras y la investigación está a cargo de Kristel Best y Joan Muñoz. La muestra estará abierta al público hasta diciembre de 2016.
Performance inaugural
En la inauguración se presentará una performance titulada Aquello que será, una puesta de danza contemporánea dirigida por Cecilia Borasino inspirada en la poesía de Blanca Varela. Esta se volverá a presentar en setiembre durante un congreso dedicado a la poeta y en octubre durante una visita guiada para el público. Participarán de esta actividad las bailarinas Mariel Duffoo, Amelia Sandoval, Naysha Meneses y Dionarah Herrera.