La actividad virtual estará abierta al público en general. (Foto difusión Municipalidad de Lima)
El viernes 30 de octubre de 2020, de 4:00 a 5:30 p.m., la Biblioteca Mario Vargas Llosa realizará una nueva sesión virtual de Tardes de Café Literario. Esta vez el libro a comentar será Señor de los Milagros. “Guarda y custodia desta ciudad” (Municipalidad Metropolitana de Lima, 2019) de Liliana Canessa, Pedro Hidalgo Díaz y Rosa Álvarez Calderón. La participación en esta actividad es totalmente libre a través de la plataforma Jitsi Meet(dale clic al enlace).
Sobre el libro y enlace de descarga
El libro Señor de los Milagros. “Guarda y custodia desta ciudad” (Municipalidad Metropolitana de Lima, 2019) plantea a los lectores un recorrido multidisciplinario a través del origen, el legado patrimonial y las tradiciones culturales que forman parte de la historia del Cristo Morado. Este recorrido es ampliado con una notable cantidad fuentes históricas e imágenes de referencia.
Conocido también como el Señor de Pachacamilla entre sus devotos, el Señor de los Milagros ha sido motivo de diversas exploraciones desde el arte, la historia, la sociología e incluso desde la literatura por su influente presencia en el imaginario de gran parte de la población. A partir del libro propuesto, se hará una revisión de estas lecturas, así como de sus vínculos con otras manifestaciones culturales afines.
Este espacio de diálogo será dirigido por el poeta y bibliotecario Antonio Chumbile y por Juan Carlos Villegas, mediador de lectura de la Casa de la Literatura Peruana.
Sugerimos leer el libro previamente para poder compartir sus comentarios. Los coordinadores del evento harán una presentación previa de esta publicación y se propiciará la lectura y diálogo sobre las fotografías y algunos fragmentos seleccionados del mismo.
Asimismo, se planteará una actividad extensiva a los participantes para compartir sus opiniones a través del correo de la Biblioteca Mario Vargas Llosa.
IMPORTANTE: El ingreso es libre a la plataforma Jitsi Meet para la reunión virtual a través de un enlace. Habrá una tolerancia de tiempo para el ingreso de los participantes antes de iniciar la sesión. Se recomienda apagar los micrófonos al momento de ingresar.
Vuelven Tardes de narración en el espacio virtual. (Foto: Tom Quiroz)
El viernes 30 de octubre de 2020, a las 5:00 p.m., se presentará la sesión virtual de Tardes de narración con las Abuelas y Abuelos Cuentacuentos de la Casa de la Literatura Peruana. Esta actividad es organizada por la Sala de Literatura Infantil Cota Carvallo y la sesión estará dirigida a niños y niñas mayores de 10 años.
Para participar no es necesario inscribirse previamente, solo deben ingresar de manera directa a la sala virtual de Google meet(clic en el enlace) en el horario correspondiente.
La participación es libre y pueden ingresar desde las 4:50p.m. hasta las 5:10 p.m. en cada fecha programada. La capacidad es de 50 personas.
Sobre Tardes de narración
“Tardes de narración” es un espacio virtual para escuchar historias en las voces de los voluntarios que conforman el programa de Abuelas y abuelos cuentacuentos de la Casa de la Literatura Peruana. Este es un valioso grupo de adultos de la tercera edad que han recibido capacitación en estrategias de narración oral y quienes a través de relatos nacionales e internacionales buscan compartir y promover la lectura en diferentes espacios culturales.
La actividad se realizará durante dos viernes de cada mes a las 5:00p.m. Una de las sesiones estará dirigida para público mayor de 6 años y la otra, a partir de los 10 años. Todos están invitados.
Durante las sesiones se abordará ensayos de José Carlos Mariátegui, José María Arguedas, Julio Ramón Ribeyro y Antonio Cornejo Polar.
Los jueves 8, 15, 22 y 29 de octubre, a las 5: 00 p. m., se realizarán transmisiones en vivo del ciclo Lecturas peruanas en Casa: ensayos para pensar nuestra literatura, donde se compartirán ensayos célebres sobre la literatura peruana. Cada uno de los autores escogidos –entre críticos y escritores– plantean una mirada particular de reflexionar la identidad y tradición literaria peruana.
Se hará un recorrido que empieza a finales de los años 20 del siglo pasado y culmina en los primeros años de la década de 1990. La idea central es revisar cuáles fueron las inquietudes que animaron a los intelectuales a pronunciarse sobre el desarrollo de la literatura en el país y ver cómo fueron cambiando los enfoques y percepciones con el paso del tiempo.
Las transmisiones se realizarán en el Facebook de la Biblioteca Mario Vargas Llosay la participación es libre. Durante la transmisión, se podrá escribir comentarios o formular preguntas para crear un espacio de diálogo.
Las lecturas seleccionadas son las siguientes:
Jueves 8. “Proceso de la literatura”, de José Carlos Mariátegui
Jueves 15. “La novela y el problema de la expresión literaria en el Perú”, de José María Arguedas
Jueves 22. “Lima, ciudad sin novela”, de Julio Ramón Ribeyro.
Invitado: Jorge Coaguila
Jueves 29. “Literatura peruana e identidad nacional: tres décadas confusas”, de Antonio Cornejo Polar
Las sesiones se realizarán los martes de octubre y se presentarán en el grupo de Facebook de la Biblioteca Mario Vargas Llosa. (Foto: https://haycanal.com/)
En este ciclo de charlas se compartirán los aportes y recursos de diversas plataformas web institucionales que durante este año ofrecen contenidos literarios, libros virtuales y cuentan con catálogos especializados de libre acceso.
Mediante transmisiones en vivo, dirigidas por un representante de cada plataforma web, se conocerá de cerca las propuestas de recursos y lectura virtual. Participarán: el Archivo José Carlos Mariátegui, la Colección Lima Lee de la Municipalidad de Lima, la Biblioteca Bicentenario del Proyecto Especial Bicentenario de la Independencia del Perúy las guías temáticas del Sistema de bibliotecas PUCP.
Programa del ciclo de exposiciones
Martes 6: Archivo José Carlos Mariátegui, a cargo de Ana Torres. Link de su proyecto. Martes 13: Colección Lima Lee, a cargo de representante de la Municipalidad de Lima. Link de su proyecto. Martes 27:6:00 p.m. Guías temáticas de Literatura y Colecciones Especiales en el Sistema de bibliotecas de la PUCP, a cargo de Kevin Wong. Link de su proyecto.
7:30 p.m. Biblioteca Bicentenario (Proyecto Especial Bicentenario de la Independencia del Perú), a cargo de Jaime Vargas Luna. Link de su proyecto.
La poeta Rossella Di Paolo recibió el premio Casa de la Literatura Peruana 2020. (Foto: Handrez García/ Casa de la Literatura Peruana)
El martes 20 de octubre la poeta Rossella Di Paolo Ferrarini recibió el Premio Casa de la Literatura 2020. A continuación compartimos el discurso que leyó durante la entrega del galardón.
Por Rossella Di Paolo
Recibir un premio relevante como este en tiempos tan duros puede parecer un contrasentido. Infectados y muertos caen de un lado y de otro por el COVID-19. En el Perú esto viene siendo particularmente grave, por las malas condiciones sanitarias que arrastramos hace siglos.
Estoy aquí para agradecer a la Casa de la Literatura Peruana por su enorme generosidad en la persona de su directora Milagros Saldarriaga, y en el grupo humano que trabaja con ella. Agradecer asimismo un precioso presente conmemorativo, obra de la artista Irma Poma, de Junín: un mate burilado con escenas sobre mi vida y mi trabajo. Casi el Aleph de Borges… pues recorrer con los ojos su superficie podría revelar más de mí que todo lo que yo pueda decirles.
Agradecer también a mi esposo, a mi familia, a mis amigas y amigos, a mis maestros y a los poetas que son, o han sido, en nuestro país o en otros puntos geográficos, y que me han dado un empujoncito o un palo en la cabeza para que yo esté aquí en estado de sorpresa, rodeada por el afecto de esta Casa y de todos ustedes que me quieren convencer de que un premio de tanta importancia no se siente extraño entre mis manos.
Casa de la Literatura Peruana… recuerdo cómo me gustó ese nombre sencillo, cálido, doméstico, que llevaba a imaginar puertas abiertas, escaleras que conducían a habitaciones iluminadas y muchos libros.
De pronto, deseo compartir mi emoción respecto de una casa. Mi familia puede dar fe de mi evocación constante, casi obsesiva de la casa donde crecimos mis hermanos y yo. Una casa en Santa Beatriz, con sus persianas de madera y sus libros, y un jardín donde jugábamos con una pelota que aterrizaba siempre en el patio de la vecina; un jardín además que tenía una parra que era nuestra ola gigantesca cuando imaginábamos estar en la playa. Con habitaciones que nos vieron caminar y hablar, y leer y escribir por primera vez, y en mi caso arrodillada sobre el piso de madera porque así podía sentir que mis pequeños cuentos y dibujos eran parte de nuestros juegos. Una casa que seguí visitando en sueños aunque ya nos hubiésemos mudado a otra, cuando yo tenía 12 años, y que buscaba siempre con la mirada cuando pasaba cerca. Hasta que una noche descubrí con estupor que la habían tirado abajo. Mi casa me había abandonado, se me había muerto. Me agaché para recoger un pedacito de pared. Aquí está, en este vaso, y fantaseo con que a partir de ese mínimo escombro mi casa se está reconstruyendo en algún lugar con mis hermanos bajando y riendo por el pasamano de su escalera. Mientras volvía del desastre, recordé el poema de Leopoldo Chariarse: La casa blanca hasta en sueños/ traía la yedra/ barca irrumpiendo a través de las flores/ como una nube en el calor del verano/ la habrán hundido/ le habrán arrancado los ojos. (“El verano y la casa”).
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El que haya sido una Casa la que me otorga este premio me llena de honor y maravilla. Una Casa con cuya larga escalera también se puede jugar, pues grada sobre grada suben y bajan versos de nuestros poetas; y sus paredes sostienen textos, fotografías o dibujos de escritores para niños y para adultos, y que durante estos 11 años fueron homenajeados en exhibiciones estéticas y bien documentadas, en conversatorios, o ediciones facsimilares de sus obras.
Una casa llena de libros que disfruto visitar. Allí, sus ángeles anfitriones nos conducen de sala en sala por las vidas y obras de nuestros autores. En lo personal, me sentí halagada cuando me propusieron guiar al público un sábado en la tarde, junto con Yaneth Sucasaca, en la exposición La vida sin plazos/ Escritoras en la ciudad de los 90, pues allí estábamos, en poemas y cuentos, en fotografías y grabaciones, mis compañeras escritoras, de quienes aprendo siempre: Rocío Silva Santisteban, Giovanna Pollarolo, Mariela Dreyfus, Carmen Ollé, Patricia Alba, May Rivas, Ana María Gazzolo, Patricia De Souza, Elba Luján, Marcela Robles, Tatiana Berger, Pilar Dughi, Mariella Sala, Grecia Cáceres, Doris Moromisato, Doris Bayly, Dalmacia Ruiz Rosas, Marita Troiano, Rosina Valcárcel o Irma del Águila. Ellas y poetas y narradoras más jóvenes, como Montserrat Álvarez, Roxana∂ Crisólogo o Victoria Guerrero, empezaron a hacerse oír con fuerza desde los años ochenta. Sin duda, el magisterio de Blanca Varela y de autoras que la antecedieron como Amarilis, nos fortalecía, nos hacía sentir que podíamos entrar en la preciosa cancha literaria de igual a igual con nuestros compañeros escritores.
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“Hace cien años, había en medio de un bosque una casa muy
vieja. Nadie sabía bien cuántos años tenía…”.
Así comenzaba Viajes de Kásperle, de Josephine Siebe, que mi madre me regaló una mañana de sarampión. Recuerdo su sonrisa al correr hacia mi cama y poner el libro en mis manos y contarme que al entrar a una librería del centro de Lima le llamó la atención el nombre de Kásperle, pues yo le hablaba siempre de él al volver del Kindergarten, cuando en el teatrín aparecía este títere que ponía a todos de cabeza. Mi madre descubrió después que había seis novelas más. Hoy sus páginas me devuelven como por un tobogán a la felicidad de tener 7 años (y sarampión), a la nostalgia por mi antigua casa con todos mis hermanos; a la sonrisa de mi madre, a sus dotes detectivescas, a su contagioso amor por los libros.
Lleva razón la reciente nobel Louise Glück, cuando escribe:
“Miramos el mundo una sola vez, en la infancia.
El resto es memoria.”
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Quizá porque la Casa de la Literatura ocupa la Estación Desamparados me viene con más fuerza agradecer a mi padre, pues por él conocimos casi todo el Perú. Él se ponía sus mitones y su sombrero y nos metía a todos en el auto, a mamá y a nosotros cinco, para llevarnos por los arenales de la costa, los precipicios de los Andes y todos los verdes posibles de la ceja de montaña. Mucho de eso se me coló también en poemas y acuarelas.
Mi padre, médico, me regaló un microscopio que casi me arrastra a ser bióloga desde que descubrí a una ameba mirándome fijamente desde una gota de agua. Él también tuvo la paciencia de enseñarme a montar bicicleta. Más tarde, de mis recorridos por el malecón Cisneros hasta la Herradura, nacieron algunos versos mientras llevaba el mar −como un loro hablador− en el hombro derecho o en el izquierdo según fuera o volviera.
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Allá o acá en mi infancia está también Peter Pan, que yo leía al regresar del colegio, colegio alemán, Santa Úrsula que me llevaba a pronunciar PEter y no PIter.
Yo estaba encamotada con ese Peter Pan. O con su fantástica isla donde nunca jamás nadie se hacía grande. Y yo no quería ser grande. De ese libro me gustaría contar ahora el momento en que Wendy cae sobre la hierba con una flecha clavada en el corazón… pero no se muere. ¿Por qué? Porque la bellota que colgaba de su cuello como una medalla detuvo en seco la punta de la flecha. Yo, cándida lectora, estaba convencida de que era un milagro; de que la niña se había salvado por una fuerza muy superior a los fríos y calculados movimientos de un escritor. Ese señor escritor era un distraído. Casi había dejado morir a Wendy. Que la flecha impactara precisamente en la bellota, que Wendy llevara precisamente la bellota, era un milagro (o dos), y de seguro James Matthew Barrie había dado un suspiro de alivio tan grande como el mío.
En ese momento se me hizo muy claro que los escritores no eran seres tan confiables como creía, y que en ocasiones sus personajes debían resolver sus problemas solos o con la ayuda de los milagros, o con mi ayuda, de ser posible, pues junto con la decepción, se me ocurrió llevar un cuaderno mientras leyese un libro. Lo que yo escribiera en ese cuaderno ayudaría a mis personajes favoritos a salvarse de las distracciones de sus creadores. En mis páginas no se me iba a morir nadie, aunque debo reconocer que haría una escandalosa excepción con el Capitán Garfio.
En realidad, nunca llegué a comprar el cuaderno donde se salvarían todos mis compañeros, pero sí a robar hojas bulky del escritorio de mi padre para componer mis propios cuentos, arrodillada en el piso. Cuentos cuyos personajes eran enanos, escritos primero con lápiz y luego con mi lapicero Pelikan, y con mi letra y errores de ortografía horribles.
Aún conservo esas pequeñas historias de tres páginas, que yo dibujaba, cosía (las grapas me asustaban) y acomodaba luego en el estante sobre mi cama. El mismo estante que pocos años después empezaría a sostener devotamente todas las novelas de Julio Verne. De más está decir que cuando el capitán Nemo irrumpió en la paz de mi habitación, no quedó ahí ni la sombra de Peter Pan, y menos, mucho menos, la de mis enanos. Pero ésa es otra historia…
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La poesía llegó a los 14 años, gracias a un poema de Martín Adán que descubrí en un afiche que estaba en un corredor de mi colegio:
El Sol
El sol brincó en el árbol
Después todo fue pájaros
lejos caía lluvia
del cielo de tus manos
-un cielo pequeñito, lívido, solitario-
Hora el cielo es distancia
ceguedad, aletazo…
El sol tiene en el árbol inquietudes de pájaro.
Algo me ocurrió en el momento de leerlo, un mareo quizá equivalente al “llamado” del que hablan los religiosos. Recuerdo haberme dicho: “Aquí sí se puede estar”. Días después, en el curso de literatura del colegio que dictaba María Gracia Martínez, analizamos estos versos de Javier Sologuren, y reaccioné de un modo parecido:
Árbol, altar de ramas
De pájaros de hojas
De sombra rumorosa
En tu ofrenda callada
En tu sereno anhelo
Hay soledad poblada
De luz de tierra y cielo
Pasaron algunas semanas y entonces escribí en un cuaderno, sentada en el extremo de un sofá, bajo la luz de la lámpara, mi primer poema… en el que un caminante equivoca el camino a la ciudad y termina en lo alto de una montaña, donde muere bajo el sol y entre los árboles. Sin duda Adán, Sologuren, y don Antonio Machado, a quien también leí, estuvieron metidos en mi corazón y entre mis dedos. Su capacidad para transmitir de golpe distintas imágenes y sensaciones me sedujeron. Por eso admiro también los haikus japoneses. Es lo que llamo la tensión de una gota de agua. Nada se desparrama, nada parlotea. La pura apretada tensión de una gota de agua.
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¿Por qué escribí? ¿Por qué continúo haciéndolo? Quizá porque necesito ordenar y desordenar algunas cosas, y las palabras me ayudan. Cuando lo que hay dentro y fuera de mí está muy inmóvil, las palabras les mueven el piso. Cuando todo está muy tembleque u oscuro, las palabras aquietan, iluminan un poco. Por donde pasan las palabras nada permanece igual.
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Recuerdo con alegría mis tiempos escolares y los estudios generales en la Unifé y luego en la facultad de literatura en la Universidad Católica. También recuerdo mis viajes en los micros para asistir a clases o dictarlas en distintos sitios de Lima, siempre con ansiedad, pues vivíamos los años demenciales del terrorismo. Pero había corazón para aprender de nuestros maestros: Susana Reisz, Carlos Gatti, Ricardo Gonzáles Vigil, Wáshington Delgado, Carlos Eduardo Zavaleta, y de mis compañeros de carpetas y cafeterías con quienes abrazábamos la vida en los recitales de poesía y música: Eduardo Chirinos, Giovanna Pollarolo, Paco Tumi, Lucho Rebaza, Alejandro Susti, José Alberto Bravo de Rueda…
A los 25 años publiqué Prueba de galera, finamente editado por Alberto Benavides Ganoza, amigo mío, filósofo y poeta que me alentó a sacarlo a la luz con su sello Antares.
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En la novela de Paul Auster El Palacio de la Luna, el protagonista Marco Stanley Fogg, nos cuenta que apenas mudado a un departamento vacío en Nueva York recibió como regalo la biblioteca de su tío en la forma de setenta y seis cajas de cartón. Como sus casi nulos recursos le impedían comprarse muebles, Fogg se dedicó a convertir las cajas llenas de libros en un “mobiliario imaginario”. Esta tarea era, en sus propias palabras “algo parecido a armar un rompecabezas: agrupar las cajas de cartón en configuraciones modulares, ponerlas en hilera, apilarlas […] Un grupo de dieciséis me sirvió de soporte para el colchón, otro grupo de doce se convirtió en una mesa, otros de siete se convirtieron en sillas, uno de dos en cabecera”.
Aislado, sin trabajo y con pasión sostenida, Fogg se dedicó a devorar sus muebles, es decir, a leer, y luego a cambiar los libros por algo de dinero para comprar leche en polvo, pan y café instantáneo.
La idea de esa termita humana que se despacha a la vez sus muebles y los mejores años de su vida, me sobrecoge y a la vez me llena de envidia. Qué maravilla habitar una especie de mundo paralelo donde todos los objetos son en realidad libros, y disponer de tiempo y silencio para descifrar ese paisaje, aun cuando el resultado sea una habitación pelada y la más terrible enajenación.
Pero dejémonos de cosas, en el fondo todo lector sabe, quizá con desencanto (o quizá no), que pretender encontrar intensidad y altura más allá del cerco imaginario que crean los libros es una idea extravagante.
Seguramente mi esposo Henry piensa igual, pues en nuestra casa los libros ocupan todas las habitaciones, y ambos nos sumergimos en lecturas casi compartidas pues de pronto él alza la cabeza y me lee esto, y yo, a mi vez, aquello… y así anudamos a Sigmund Freud con Jorge Eduardo Eielson, Edith Sӧdergran y José Watanabe; a Bertrand Russell con País de Jauja, de Edgardo Rivera Martínez, y La guerra del fin del mundo, de Mario Vargas Llosa; y allá entre las estrellas a Stephen Hawking con La noche oscura, de San Juan de la Cruz, o Las inmensas preguntas celestes, de Toño Cisneros.
Hace varios años Henry y yo volvimos a visitar el Convento de Santa Catalina, en Arequipa, y pensé, en términos muy profanos, en lo mucho que me gustaría ser una “lectora de clausura”. La conjunción de muros espesos y tiempos dilatados me hizo agua la boca. Le di un rápido codazo a Henry y sonreí, y sonrió, cuando le dije que debíamos alquilar una celda allí y recogernos a leer por los siglos de los siglos…
Bueno, creo que ya va siendo tiempo de ponerles llave a tantos recuerdos.
Agradezco nuevamente a Milagros Saldarriaga y a las personas que la secundan, con Jaime Cabrera a la cabeza. Ellos son Julia Ponce, Yaneth Sucasaca, Liliana Com, Jenny La Fuente, Berenice Solís, Ricardo Flores, Pershing Roncal, Hándrez García, Tom Quiroz, Edwin Matos, Diego Díaz y Sandro Castillo. Todos ellos me acompañaron, trabajando minuciosamente en investigar, filmar, fotografiar y redactar el periódico conmemorativo… Compartimos varias jornadas, pero creo que nunca olvidaremos cuando nos subimos a un taxi con una silla para las fotos, por aquello de La silla en el mar, título que casi se volvió literal pues tuvimos que pelear con una ola para que no se llevara la silla inmóvil de Bartleby por los mundos empapados de Ahab.
El mar como la poesía es una sorpresa interminable.
Manuel Scorza con Agapito Robles. (Foto de Américo Cerna/Caretas, n.º 480, 6 de julio de 1973)
Como parte del ciclo de homenaje por los 50 años de la novela Redoble por Rancas, se realizóen el Facebook de la Biblioteca Mario Vargas Llosaun ciclo de lecturas en vivo de los textos más célebres de Manuel Scorza. La actividad estuvo a cargo delos bibliotecarios Antonio Chumbile y Jean Paul Espinoza.
Aquí les compartimos los videos con las lecturas seleccionadas:
Sesión 1: Capítulo I de Redoble por Rancas: “Donde el lector zahorí oirá hablar de cierta celebérrima moneda”
Sesión 2: Imágenes de la nación: “Patria pobre” y “Patria tristísima”
Sesión 3: Dolores del amor: “Serenata” “Viento del olvido” y “La casa vacía”
Sesión 4: Voces de protesta: “Canto a los mineros de Bolivia” y “Epístola a los poetas que vendrán”
Rossella Di Paolo recibió el Premio Casa de la Literatura Peruana 2020. (Foto: Handrez García/ Casa de la Literatura Peruana)
El sábado 24 de octubre de 2020,a las 6:00 p.m., se realizará una nueva sesión virtual del Club de Lectura dedicada al periódico Rossella Di Paolo. Un mar de poesía, en el cual se ofrece un recorrido por la vida y obra de la autora galardonada con el Premio Casa de la Literatura Peruana 2020. Esta actividad se transmitirá en vivo a través del Facebook del Club de Lectura de la Casa de la Literatura. Los invitamos a conversar y compartir sus impresiones sobre esta obra.
En este periódico se pueden encontrar varios textos dedicados a explorar la trayectoria vital y literaria de Rossella Di Paolo (Lima, 1960), así como una breve antología que reúne algunos poemas aparecidos en sus cinco libros y en revistas literarias del medio. En esta sesión del Club de Lectura se abordarán estos textos haciéndose énfasis en las peculiaridades y aportes de la propuesta poética de la autora de Piel alzada (1993).
En la sesión virtual del Club de lectura se propiciará un espacio libre para compartir opiniones y reflexiones acerca de estos escritos La participación es libre y no es necesario inscribirse previamente. Puedes descargar la versión digital del periódico Rossella Di Paolo. Un mar de poesíaaquí (dale clic en el enlace).
Se invita a los espectadores a la lectura previa del periódico para facilitar la comunicación. Esta jornada contará con la participación de los mediadores literarios Jorge de la Cruz, Jesús Martínez, y el bibliotecario Antonio Chumbile.
Presentamos una publicación especial sobre la vida y obra de la poeta Rossella Di Paolo Ferrarini, Premio Casa de la Literatura Peruana 2020. Esta distinción reconoce la audacia y singularidad de su obra poética, donde la contemplación y el desenfado aparecen como formas para interpelar a los sentidos. Su poesía destaca por su capacidad lúdica para abordar episodios cotidianos, míticos y vitales que invitan a cuestionar nuestros vínculos con la naturaleza.
La distinción también reconoce su trayectoria como docente y formadora de poetas por más de 30 años, además de su contribución literaria desde el ensayo, donde despliega un acercamiento original a las obras poéticas o narrativas de autores nacionales y de otras latitudes, ofreciendo al lector una mirada diversa y ágil de los temas que aborda.
El 20 de octubre del 2020 cumplimos once años de vida institucional. En el contexto actual hemos preparado una programación con diversas actividades virtuales durante nuestra semana de aniversario. Podrán seguirlas a través de nuestra página de Facebook.
Domingo 18 de octubre
TRUEQUETÓN VIRTUAL DE LIBROS Y REVISTAS DE ACCESO LIBRE
Este será un espacio virtual de encuentro de lectores niños, jóvenes y adultos interesados en intercambiar y dialogar sobre libros literarios, libros informativos, revistas literarias y culturales así como historietas cuyo contenido se encuentre legalmente disponible en Internet, respetando los derechos de autor y edición correspondientes. Más información.
Hora: 10:00 a.m. a 6:00 p.m.
Martes 20 de octubre
DEL MAR A LA MONTAÑA HAY UN RÍO DE SUEÑOS
Es una sesión de cuentos, donde tapetes y delantales se abren para revelar escenarios lúdicos, llenos de sueños, búsquedas y aventuras. Está a cargo del grupo Os Tapetes Contadores de Histórias de Brasil, con la participación de sus integrantes: Cadu Cinelli, Rosana Reátegui y Warley Goulart. Más información.
Hora: 5:00 p.m.
CHARLAS Y RECURSOS EN LÍNEA: “¿DÓNDE MÁS LEER E INVESTIGAR LITERATURA?”
La sesión de este ciclo de charlas, donde se comparten aportes y recursos de diversas plataformas web institucionales que ofrecencontenidos literarios, libros virtuales y cuentan con catálogos especializados de libre acceso, tendrá como invitado Jaime Vargas Luna, quien comentará sobre la Biblioteca Bicentenario, proyecto Especial Bicentenario de la Independencia del Perú. Más información. ACTUALIZACIÓN: La charla se ha reprogramado para el martes 27 de octubre, a las 7:30 p.m., minutos después de culminada la charla sobre las Guías temáticas del Sistema de Bibliotecas de la PUCP
Hora: 6:00 p.m.
PREMIO CASA DE LA LITERATURA PERUANA 2020
La ceremonia virtual de entrega del Premio Casa de la Literatura 2020 a la escritora Rossella Di Paolo Ferrarini. Participará la poeta galardonada, así como la directora la Casa de la Literatura Peruana, Milagros Saldarriaga. Como parte del evento se pondrá a disposición del público la edición digital del periódico de homenaje a Rossella Di Paolo. Más información.
Hora: 8:00 p.m.
Jueves 22 de octubre
LECTURAS PERUANAS EN CASA: ENSAYOS PARA PENSAR NUESTRA LITERATURA
Durante las sesiones se compartirán ensayos célebres sobre la literatura peruana. Cada uno de los autor escogido plantea una mirada particular y reflexiona sobre la identidad y tradición literaria peruana. Para esta sesión se comentará “Lima, ciudad sin novela”, de Julio Ramón Ribeyro, y tendrá como invitado al periodista y escritor Jorge Coaguila.
Hora: 5:00 p.m.
Viernes 23 de octubre
BIBLIOTECAS DIGITALES Y RECURSOS PEDAGÓGICOS VIRTUALES PARA EL FOMENTO E INVESTIGACIÓN DE LA LECTURA
Durante las sesiones se compartirán los aportes y recursos que diversas plataformas web institucionales peruanas y una argentina ha puesto a disposición pública sus recursos pedagógicos relacionados al fomento y la investigación de la lectura. Para esta sesión se presentará la Biblioteca Nacional de Maestros de Argentina y su Biblioteca Digital (Ministerio de Educación de Argentina).
Hora: 6:00 p.m.
Sábado 24 de octubre
HISTORIAS PARA DISFRUTAR EN FAMILIA Este ciclo de narraciones orales presenta historias basadas en la tradición oral peruana de la costa, de los andes, de la Amazonía, y de otras latitudes. Para esta sesión se presentará Simone Clan Oris, desde Iquitos.
Hora: 5:00 p.m.
SESIÓN DEL CLUB DE LECTURA DEDICADA AL PERIÓDICO ROSSELLA DI PAOLO, UN MAR DE POESÍA
Durante la sesión se comentará la publicación dedicada a Rossella Di Paolo, quien ganó el Premio Casa de la Literatura Peruana 2020. Esta será comentada por los mediadores literarios Jorge de la Cruz, Jesús Martínez, y el bibliotecario Antonio Chumbile, integrantes del Club de Lectura de la Casa de la Literatura.
Hora: 6:00 p.m.
Domingo 25 de octubre
NARRATÓN 2020: EDICIÓN VIRTUAL
La narratón es una fiesta de la palabra, donde durante varias horas se narrarán cuentos y participarán narradores nacionales e internacionales. La actividad es organizada por la Asociación Déjame que te Cuente y esta edición será integrantemente de forma virtual. Más información.
Hora: 10:00 a.m. a 5:00 p.m.
ACCIÓN ESCÉNICA VISITA GUIADA AL PATRIOTISMO DE LAS MÁS SENSIBLES
La puesta escénica conduce a los espectadores a través del teatro y la ficción, a conocer a las mujeres que se rebelaron, que fueron a la búsqueda de secretos, que intrigaron, que ofrecieron información, que ayudaron con dinero y bienes, que combatieron en la retaguardia y en los frentes de batalla y que dieron su vida por la independencia del Perú Más información.
El ciclo Cine y revolución se realizará todos los sábados de octubre. (Fotogramas de las películas seleccionadas)
Los sábados 3, 10, 17, 24 y 31 de octubre de 2020, se liberarán cintas de 8 a.m. a 7 p.m. y luego se realizará un conversatorio como parte del ciclo La imagen arde. Cine y revolución, organizado por elcineclub Libro de la imagen. Las proyecciones serán esta vez vía online y de forma gratuita.
El cine, en sus más de cien años de historia, nunca estuvo ajeno de los acontecimientos políticos y sociales que estallaron en los últimos tiempos. Incluso, en ocasiones, intentó participar de manera directa o indirecta en los diversas cambios políticos, protestas sociales o revoluciones que se dieron en buena parte del siglo pasado y el presente también.
Para ello, el aspecto formal muchas veces tuvo que pasar por una renovación para acompañar y estar en sintonía con los cambios sociales que se esperaban. En este ciclo se pasarán películas de diferentes años y lugares que representan diversas miradas del cine a la protesta y rebeldía política.
Durante los sábados de octubre se dejará un enlace con el se podrá acceder a la película programada para cada semana. El link estará liberado de 8 a.m. a 7 p.m. del mismo día. Precisamente, a las 7:00 p.m., se realizará una conversación a través de una transmisión por las redes sociales con una persona invitada. En estas sesiones el público podrá participar con preguntas.
Ojo: el enlace y clave para acceder a cada película se publicará debajo de la descripción de cada película de esta nota web.
Sábado 3 de octubre
La huelga (1925) de Sergei Eisenstein
Conversatorio: Manuel Siles
Sinopsis: Rusia zarista. Los obreros de una importante empresa están descontentos y, después de una reunión, deciden ir a la huelga. El director de la empresa informa de la situación a los responsables políticos y éstos envían a la policía para abortar la huelga. La tensión se dispara cuando un obrero se suicida al ser acusado injustamente de un robo.
Sábado 10 de octubre
Dictado (2016) de Edward Ybarra
Conversatorio: Edward Ybarra
Sinopsis: Una mirada personal, crítica y reflexiva acerca de las representaciones del conflicto entre la población que se opone a la ejecución del proyecto minero Tía María y la empresa Southern Perú Copper Corporation.
Sábado 17 de octubre
Del poder (2011) de Zavan films
Conversatorio: Bereniz Tello
Sinopsis: En el 2001 el enfrentamiento entre el Estado y los movimientos sociales dejó ver la verdadera naturaleza del poder. La represión policial fue la respuesta a la más numerosa protesta que se había vivido hasta el momento. Trescientos mil manifestantes vieron de frente el lado más violento de la democracia. A partir de imágenes de estos acontecimientos, tomadas de las más diversas fuentes, se reflexiona de manera general sobre la democracia, el poder y sus símbolos, el papel de los medios de comunicación, la violencia…, al tiempo que se plantea una reflexión sobre el lenguaje cinematográfico y sus posibilidades.
Sábado 24 de octubre
El dragón de la maldad contra el santo guerrero (1969) de Glauber Rocha
Conversatorio: Lorena Best
Sinopsis: Antonio das Mortes, matador de cangaceiros, es destinado a aplastar a una comunidad de campesinos guiados por una “santa”. Apresado ante la realidad actual del sertón y la imagen fantástica del pasado, vive una suerte de crisis moral entre el poder y los oprimidos.
Sábado 31 de octubre
París es una fiesta – Una película en 18 olas (2017) de Sylvain George
Conversatorio: Fernando Vílchez
Sinopsis: París y sus paisajes urbanos, recorridos por un joven extranjero y aislado. Ataques, estado de emergencia, azul-blanco-rojo, volcanes, cajas de ritmo, revueltas, furia, violencia, silencio y diversión en una película poética.