LA FIESTA DEL CHIVO
La presente novela, publicada en el año 2000, demuestra una vez más, la maestría de Vargas Llosa para recurrir a la anécdota real, histórica, con el fin de señalar las contradicciones de la condición humana a través de dos personajes centrales, Urania y Rafael Leónidas Trujillo, y los distintos personajes que van integrando el relato.
La obra maneja dos presentes narrativos. En las primeras páginas el narrador nos va informando de la historia de Urania, de los motivos de su retorno. Urania visita a su familia, y en especial a su padre, el ex senador Agustín Cabral, al que encuentra sumido en la vejez y parapléjico, con el fin de confesar aquello que pasó antes de la muerte de Trujillo, cuando ella misma fue a la hacienda del Generalísimo. Y es que Urania vuelve de Estados Unidos, después de treinta y un años (dejó Santo Domingo el mismo 1961), por la necesidad de confesar esa historia para dejar de vivir en el pasado. La segunda historia es la de Trujillo, en donde se narra la vida pública y las costumbres íntimas y manías del dictador dominicano. Junto a este personaje aparece toda una galería de personajes, como el Coronel Johnny Abbes, Henrri Chirinos y el ex presidente Joaquín Balaguer, que permiten conocer las distintas intrigas desarrolladas durante el régimen.
Así, la novela va reconstruyendo esos 31 años de dictadura a través de los recuerdos y monólogos de los distintos personajes, signados por las crisis personales y políticas. Se muestra a Trujillo, con su familia -su madre (a quien adora fervientemente), su esposa, sus hijos- y su círculo más íntimo de colaboradores, quienes han tenido que superar las pruebas más humillantes a las que los somete el dictador, como ofrecer a sus esposas para tener sexo con el dictador. El mismo padre de Urania sufrió una de esas pruebas, al tener que entregar a su hija para satisfacer el morbo de Trujillo y conservar los favores del poderoso. Es de este apetito sexual, que Trujillo busca satisfacer constantemente que deviene el apelativo del chivo, el que en la república caribeña, está asociado a la virilidad.
En contraste a este grupo de los que se subordinan al poder, se presenta el grupo de los que, hartos de las humillaciones, deciden organizar la conspiración. Esta historia es la que crea el suspenso y nos presenta las motivaciones personales de quienes han planificado durante cierto tiempo la manera de aniquilar al dictador. Para su finalidad han decidido interceptarlo en una de sus rutas automovilísticas tradicionales.
Por eso, el nudo de esta historia es la noche en la que esperan la llegada del chivo para emboscarlo. Como sucede con los planos narrativos anteriores, durante esta tensa espera, podemos entrar, mediante analepsis (saltos temporales al pasado), en el mundo interior de cada uno de estos “justicieros”, entre los que destacan Antonio Imbert y Antonio de la maza. De esta manera, la novela, al modo de Conversación en La catedral, define y retrata la decadencia política y moral por la que atraviesa la república dominicana, al tiempo que nos presentan a cada uno de los personajes y las complejas relaciones que mantienen entre ellos. Asimismo, se manifiesta la crisis latente, a punto de explotar, como sucederá con la muerte del dictador, la que pone al descubierto temas como la traición, las amenazas, la tortura, la violencia. Por otra parte, el relato de Urania, lejos de paliar el peso de los recuerdos, ha vuelto a recuperar, a través de su drama personal, el de la inocencia y pureza ultrajadas, la presencia abominable del personaje que sumió al país en una situación atroz. De ahí, la correspondencia numérica entre los años que duró su mandato del terror y los años que toma Urania en volver a ver el mar de su nación (31 en ambos casos), lo que nos permite reflexionar acerca de las consecuencias de un régimen que anula la libertad de los ciudadanos, que basa su poder en la corrupción y el uso de la violencia y que no termina sino que permanece como un vacío tras los años de horror.









