LA CIUDAD Y LOS PERROS

Gracia Angulo Flores

Esta obra, publicada en 1963 es la primera novela de Mario Vargas Llosa y guarda una estrecha relación con la autobiografía del autor, en particular, con su paso por el colegio militar Leoncio Prado. A decir del autor, es en este colegio en donde conoce y vive de cerca la diversidad racial y social de los distintos actores de la sociedad peruana de su tiempo, pues dicho centro de estudios recibía alumnos de todas las regiones y clases sociales del país. Así, la novela presenta una interesante galería de personajes y sus relaciones en un ambiente estricto,  machista y, sobre todo, violento.

La novela inicia con el robo de un examen de química  el cual iba a ser tomado días después. Quien realiza la hazaña es el cadete Cava, alumno proveniente de la sierra, caracterizado como un alumno osado, líder de “El círculo”, agrupación que dominaba a los internos del colegio. Sin embargo, comete un error: deja un vidrio roto, lo que advierte a las autoridades del colegio del delito. Es a partir de este incidente que toda la sección, inocentes y culpables,  resulta afectada. En este contexto de injusticia es Ricardo Arana, apodado “el esclavo”, quien denuncia a Cava, quien, como resultado, es degradado y expulsado por las autoridades del plantel.

Junto a este incidente, ocurre uno mucho más grave. Dentro de las actividades que debían realizar los alumnos dentro del colegio, se encontraba el arduo entrenamiento físico de los cadetes. En uno de esos entrenamientos, el esclavo recibe un impacto de bala en la cabeza, lo que causa su muerte. Ante este hecho trágico, los demás alumnos sospechan que no se trata de un accidente, sino de una venganza, llevada a cabo por el “Jaguar” –aprovechando el desorden y la confusión que regía los entrenamientos-, debido a que Arana fue el autor indirecto de la expulsión de Cava.

Al escuchar los comentarios y notar el clima de desconfianza en los alumnos,

 -además de la confesión de Alberto, “el poeta”, quien culpa del crimen al Jaguar ante el teniente Gamboa-,  las autoridades del Colegio piensan en el escándalo que afectaría al colegio, si se confirma esa versión, por lo que  deciden establecer como versión oficial que la muerte del esclavo fue accidental. Y es que durante la novela, todos los personajes optan por el silencio, ante el clima de represión que impone el régimen militar, por lo que, finalmente,  el caso se da por cerrado y la investigación no se reabre.
Por esta razón es que a Alberto, quien debido a la amistad que lo unía con el esclavo, sigue empecinado en buscar al culpable,  se le impide seguir adelante con sus investigaciones, restricción que ni el propio teniente que al inicio lo apoyó, puede detener. 

Así, esta novela retrata en pequeña escala, ese sistema de corrupción, violencia y decadencia moral que teñirá las posteriores novelas de Mario Vargas Llosa. Del mismo modo, el tema de la represión y la amenaza sobre el más débil, en primer lugar, sobre el esclavo, y al final, sobre “el poeta” a quien  amenazan con mostrar a sus padres las novelas pornográficas que escribía y que a la vez eran vendidas por sus compañeros de aula. En definitiva, es un retrato de cómo la autoridad y el deseo por mantener determinado estado de las cosas,  termina superponiéndose a la búsqueda de la  justicia.